Por Natasha Niz

Por días un tercio de la ciudad de Santa Fe estuvo bajo el agua, afectando la vida de más de 130 mil personas de los barrios del cordón este y del sur de la ciudad. Familias enteras con sus hogares afectados se vieron obligadas a abandonar sus pertencias para buscar refugio lejos del agua.  

Uno de ellos fue "Chino" Bravo, quien a 19 años de la inundación del 29 de abril de 2003 recuerda: "Mi vieja venia de laburar de noche y el barrio era una revolución; todos los vecinos estaban corriendo por la noticia de que ‘se rompió el terraplén’. Era el grito de todos y la desesperaciòn de ver que llegando al cementario ya estaban todos los barrios inundados."

En Yapeyú oeste, donde vivia con su familia, se produjo una "inundación por filtración, más que el río llevándose todo: era de golpe ver (porque nunca hubo cordón cuneta) salir el agua de la zanja o de la rejilla del baño explotado; recuerdo no saber dónde poner una bolsa de arena", explica.

"Lo que se vive después es una locura, porque el agua no nos había dado tiempo a nada. Vivíamos en un ranchito de barro que habia hecho mi viejo, así que fue perder todo" relata.

Hoy en día dice padecer las secuelas de cuando estuvo con su padre en el techo para cuidar las pertencias: "Siento mucha angustia, creo que hay mucho ciudadano santafesino que necesita un psicólogo, que necesita un acompañamiento. Yo tenía 11 años en ese momento y hoy escucho un helicóptero y se me pone la piel de gallina, un montón de cosas que siento aún de grande".

"Aún hoy 2022 se sigue inundando Santa Fe, hay barrios que se anegan o hay casas que les entra agua, osea que el 29 de abril para nosotros es un punto y aparte. Nos hemos inundado en 2007, en 2012. A mi me gusta mucho la lluvia, pero cuando llueve lo disfruto a medias porque pienso, 'che hay barrios que se están por inundar", reflexiona, y cierra: “En muchos barrios sigue todo igual”.

Jonatan analiza resalta sin embargo el acompañamiento y el apoyo entre vecinos. "Era uno ayudando al otro aún sin tener nada para ayudar", recuerda. También remomora los saqueos, pero destaca: "nos turnábamos entre vecinos con el agua hasta el cuello, para tratar de cuidar lo poco que quedaba."

"Por ser tan chico, también uno lo vivió como una aventura: todo ese lio era algo nuevo. Como estar dentro de una pelicula. Pero despues te das cuenta que te quedaron las secuelas", describe Chino recordando el niño de aquel momento.

Sobre las responsabilidades es contundente: "El nombre ya sabemos quién es, pero institucionalmente creo que el Estado mismo hizo un abandono, incluso hoy en día lo hace", y describe: "Mis viejos aún viven ahí. Y no hay cloacas, todavía no hay agua potable corriente en verano, hay que quedarse en la madrugada llenando baldes, para tener agua en el día".

"Es chistoso pensar que el única agua que llega hoy al barrio es la del río, la de lluvia, porque el agua corriente no llega, te da que pensar que aún hoy, haya lugares que no tienen agua, que no tengan derechos", finaliza.