Caminamos sobre tumbas, por los lugares menos pensados. La necrópolis, (ciudad de los muertos) no es más que una representación simbólica de las sociedades, en palabras de María Fernández "un territorio de memoria urbana e identidad".

En Santa Fe existieron al menos ocho cementerios antes de la creación del Municipal. La mayoría fueron iglesias y tres de los más importantes hoy forman parte de los cimientos de una escuela y abono de un parque y una basílica.  

Capilla de San Antonio. Archivo General de la Provincia de Santa Fe
Capilla de San Antonio. Archivo General de la Provincia de Santa Fe

Durante los siglos XVII y XVIII, era muy común que las iglesias tuvieran su propio cementerio.

Según los documentos de la "Comisión redactora de la historia de las Instituciones de la Provincia de Santa Fe", hubo al menos seis iglesias en La Capital que funcionaron como necrópolis: la Matriz, el Templo de los Padres Mercedarios (más conocida como La Merced), las iglesias San Francisco y Santo Domingo, la capilla de San Antonio y la iglesia de Lazarinos.

Un siglo después, aparecieron los primeros cementerios generales. En ese período, las ideas higienistas comenzaron a incorporarse a la planificación urbana del país. Existía una necesidad de mantener determinadas condiciones de salubridad, para controlar las epidemias y cuidar la salud ciudadana.

En este sentido, en noviembre de 1815, el teniente gobernador Juan Francisco Tarragona , decretó que los camposantos debían estar alejados de la población, señalando la “indecencia de enterrar los cadáveres en los templos”.

Los angelitos 

Uno de los primeros fue el Cementerio San Antonio. Su creación se remonta a la segunda fundación de Santa Fe, en la primera mitad del siglo XVII, cuando trasladaron la capital desde las orillas del río Quiloazas (San Javier) hasta su ubicación actual.

Según las actas del Cabildo de Santa Fe, el 15 junio de 1778 Diego Yedros y Cruza López solicitaron al deán, provisor y vicario general de la Iglesia Católica, con permiso del Virrey, un solar para construir un templo para “San Antonio de Padua” y medio más para edificar su casa. Se los dieron. A fines del siglo XVIII la capilla estaba terminada. Funcionó desde 1818  hasta 1829.

El solar comprendía lo que hoy son las calles Mendoza, 4 de Enero, Salta y Urquiza, donde actualmente se encuentra la Escuela Simón de Iriondo, ex Colegio Nacional. Luego se extendió dos manzanas más hacia el norte, por Primera Junta.

Como menciona José Rafael López Rosas en “Santa Fe, la perenne memoria”, en 1808 el alcalde Don Agustín de Iriondo propuso construir en ese lugar un hospital, pero por el pésimo estado edilicio se terminó transformando en un cementerio junto a la capilla. 

Ex Colegio Nacional. Archivo General de la Provincia de Santa Fe
Ex Colegio Nacional. Archivo General de la Provincia de Santa Fe

Abrió sus puertas en 1828. Le decían "El Cementerio de los Angelitos " porque comenzó siendo sólo para niños, hijos de familias patricias. En 1866 la peste del cólera azotó Santa Fe y pasó a ser general. Pero no hubo cementerio que aguante. Los cadáveres se apilaban en la ciudad y el San Antonio quedó chico.

El gobierno tuvo que habilitar un nuevo camposanto, que se instaló en un terreno contiguo a la Basílica Nuestra Señora de Guadalupe, hacia el oeste, sobre Javier de la Rosa y Piedras. 

En 1905 el Obispado le vendió el terreno con la capilla de San Antonio al Consejo General de Educación. Dos años después, se inauguró el Colegio Nacional.

Basílica Nuestra Señora de Guadalupe- Foto de archivo
Basílica Nuestra Señora de Guadalupe- Foto de archivo

El Cementerio Católico de Guadalupe 

Según el Archivo del Cementerio Municipal, funcionó parcialmente hasta 1891. En 1901 se fijó un plazo de dos años para la exhumación de los restos y luego fueron trasladados al de Barranquitas. Según las actas fue clausurado definitivamente en 1905. 

Basílica Nuestra Señora de Guadalupe- Foto de archivo
Basílica Nuestra Señora de Guadalupe- Foto de archivo

Tumbas y flores

En 1875 se creó un nuevo enterramiento público de carácter municipal, ubicado en Gobernador Crespo y Dr. Zavalla, al comienzo del Parque Juan de Garay. Un año antes, se instaló en el mismo terreno otro Cementerio Católico, sobre calle Paraguay.

Parque Juan de Garay . Archivo General de la Provincia de Santa Fe
Parque Juan de Garay . Archivo General de la Provincia de Santa Fe

En este sentido, López y Rosas sostienen que “quizá ambos sean una misma cosa, y se los conozca con distintos nombres, de aquí la confusión.” En 1918 el enterratorio debió ser clausurado, por cuestiones de salubridad y por los desbordes del Río Salado.

El lugar se transformó primero en el Vivero Municipal, y luego en 1938, en el Parque Juan de Garay. Sobre la muerte se edificaron pérgolas, estatuas, un lago artificial y un puente. La vegetación creció cubriendo el viejo camposanto, con sauces y jacarandás altísimos y más de treinta hectáreas de espacios verdes.

Finalmente, en agosto de 1892, se abrieron las puertas del nuevo Cementerio Municipal y fueron trasladadas las sepulturas ubicadas en los anteriores emplazamientos.

Cementerio Municipal. Archivo General de la Provincia de Santa Fe
Cementerio Municipal. Archivo General de la Provincia de Santa Fe
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