En mayo de 2019 Cacho Fontana, fallecido hoy a los 90 años, empezó a escribir el último capítulo de su legendario andar audiovisual cuando estrenó “Un Cacho de Nacional” por Radio Nacional.

“Tenía ganas de estar entretenido y pensando en otra cosa que no sea la rutina en torno a mi salud y hoy me encuentro disfrutando de esta posibilidad que me brinda Radio Nacional y que me llega en un momento donde extrañaba mucho estar al aire”, señaló entonces Fontana a Télam.

El equipo familiar en torno al envío mensual sumaba a Antonella Fontana, una de sus hijas, al frente de la producción y a su ex esposa, Liliana Caldini (que murió ayer), acompañándolo al aire.

El vínculo de Cacho y Nacional tuvo el 15 de abril de ese año un capítulo especial ya que mereció -junto a Héctor Larrea- un homenaje de la emisora que consistió en la colocación de sendas placas con sus nombres en la entrada del mítico edificio de Maipú 555.

Además de celebrar su regreso a la actividad, Fontana dejó sentencias con su sello como que “la radio es la imaginación y la llave de toda mi vida. Es un medio que se va adaptando y no hay con qué darle. A pesar de las variantes electrónicas y de las nuevas tecnologías que hay. La radio sigue luchando como siguen peleando los barcos contra los submarinos”.

Y acerca de particularidades de su oficio, dijo: “Yo no soy periodista sino que siempre hice reportajes sobre la intimidad del personaje, de su familia, de sus cosas personales y eso me favoreció porque dijeron ‘eso no es periodismo’. Lo comencé a hacer con el presidente de la compañía que me auspiciaba y aparentemente era una pavada pero me doy cuenta que es un modo de preguntar que hoy está en boga”.

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